domingo, 26 de mayo de 2019

SORPRESITAS


Hace mucho tiempo que tengo abandonado mi blog. No he escrito nada desde noviembre del año pasado, básicamente, porque estaba llena de spam, visitas indeseables y en un espiral de mala onda infinito, entre miserias personales y asuntos que nunca dieron frutos.

Pero aquí estoy. De vuelta.

La vida anda en general bien; el trabajo como siempre, la depresión como siempre, las relaciones personales piola y todo ahí, más o menos estable.

Ahora estoy con un resfrío horrible, que no tengo claro si es el segundo o tercero de este año, pero me lo he pasado enferma. La pega está cada día más insoportable, los traslados casa-pega, me tiene harta, y el no poder levantarme en la mañana como cualquier normal, me tiene mal. De ahí que cada día que pasa necesito más irme al sur. [Y es aquí donde radica toda mi felicidad y esperanza de un futuro mejor].

Me compré un terreno en Villarrica, un terreno lindo y grande, cerca de la ciudad pero en el campo. Es hermoso. Le hice el cierre correspondiente, [el que me costó un ojo de la cara] y sólo falta construir mi mansión. Bueno, eso creía, pero algo pasó ahí y ahora es lo menos importante.

Mi objetivo era trabajar todo este año para juntar plata y construir para poder irme el 2020 para el sur, pero ahora los planes han cambiado, porque, básicamente, encontré un amor allá y fuera de todo pronóstico, voy a armar una vida con él. 

Es increíble, estamos full, armando nuestro hogar y enamorados como locos. Han sido los 7 meses más bacanes que he tenido en años y si bien, todo lo demás anda como las pelotas, mi pololeo hace que todo sea soportable y que todo el resto me importe un pico.

Amo a ese hombre, es el mapuche más hermoso y rico del mundo. Haría lo que fuera porque esto dure eternamente y disfrutar de la vida juntos. Sólo espero que este año avance luego para largarme cuanto antes a mi nueva vida. Nuestra nueva vida.

Somos endemoniadamente afortunados de habernos encontrado. Esto sí que es magia. ✨✨✨

                      
                        Aquí, losotros. 



Pasando a otro tema, dejé mis pastillas para la depresión. Haciendo un análisis profundo, las hueás no me estaban haciendo nada. Lo comprobé empíricamente bajando las dosis. Daba igual tomar 225 mg. [que era lo que debía tomar y tomaba regularmente] a 16,5 mg. [que es lo que terminé tomando]. No había nada diferente en mí y en mi existencia si consumiera una u otra cantidad. Lo único que realmente denotaba un cambio drástico, era el no tomar alguna dosis, porque el síndrome de abstinencia era FATAL. Así que decidí dejarla. Me tomé dos meses para ir bajando las dosis y ver qué tal funcionaba mi organismo, hasta que llegué a la última pastilla y se acabó. Tuve exactamente 5 días con algunos indicios de apagones cerebrales, tiritones y otras hueás charchas que provocaban la ausencia de fármaco. Llevo como 8 días sin tomar nada y me siento bien. [Igual como cuando tomaba los 225 mg.] 

No sé si me curé de la depresión, pero al menos ya no dependo de esas pastillas culiás y ando de lo "más bien" por la vida. Seguro que Germán, mi lindo pololo, contribuye con su gran cuota de bienestar a mi estado. Lo más seguro...

Las pastillas pa' dormir no las dejaré, por supuesto. Ahí sí que no tengo nada que hacer. D:

Me cambié de psiquiatra. No me cambié porque el René fuera como el Renato para diagnosticar y medicar [que era como el pico], me cambié porque justamente no es como el Renato, porque después de estar casi un año atendiéndome con él, todavía no sabía quién era yo y qué hueá me pasaba. Era un completo desagrado entrar a la cita y que me preguntara quién cresta era y que qué me llevaba por allá. El Renato me veía y sabía todo de mí. Y eso es bacán en un médico que te mantiene viva. 

Ahora iré a una psiquiatra. Sí, una mina. Tengo hora para el 20 de junio. Vamos a ver qué pasa. 

Y en otros asuntos, después de mucho sufrir por comprarme un notebook barato y que me saliera horrible, [meses sin siquiera encenderlo. A ese nivel], me decidí y ayer me compré un MacBook Air. Hace años que quería uno, pero encontraba que era un gasto más bien inútil. Por supuesto, no me arrepiento de nada. Imagina que aquí estoy escribiendo de lo más feliz en mi nuevo bb y nada, pura alegría en mi corazón. Jumbitos para mí. 

Es la hora del pico. 

Quiero ver si duermo más de tres horas esta noche. 

Haré el intento. 

No sé si alguien me lea a estas alturas, pero bienvenidos sean.

Buenas noches.