jueves, 13 de abril de 2017

Una lámpara nueva.




Comparto un depto con dos personas. En el momento que llegué, vivía una mina [zorra bastarda] y mi hermanito colombiano, Mauricio. Cuando mi hermano de vivienda se fue, [No sé si saben, pero vivía con él que estudiaba un postdoctorado en la Universidad Católica. Un postdoctorado que ni a él le importaba, porque era una basura, pero puta, estaba en una de las mejores universidades del universo, le daban mucha plata y blablablá], tenía la pieza intermedia de la casa, con un clóset grande, una cama más grande, espacio más grande y yo viviendo en un cuchitril muy barato, pero estrecho; obviamente tomaría su lugar cuando se fuera y listo. ¿El drama? Una maldita lámpara que iluminaba hasta Colombia. [Hasta MAYAMI, HASTA LA LUNA, HASTA ANDRÓMEDA!!!]

Siempre fue punto de hueveo por esa luz de mierda que iluminaba más que el sol y a él le parecía nada. Como yo sufro fobia a la luz, fui a comprar una lámpara lo menos iluminada que encontrara y no hallé. Todo costaba un ojo de la cara y no estoy dispuesta a botar mi plata, así que compré una ampolleta de como 15 watts o lo que sea, pero que no me diera jugo. 

Los que me conocen, saben que en mi ventana tengo un plumón para evitar que penetre esa asquerosa luminosidad y si hay un atisbo mínimo de brillantez, soy capaz de forrar con pintura negra esa miseria. Y así llevo como 6 meses. 

La hueá es que en mi desesperación por tener luminosidad en caso de requerirla, ponte tú, para ir a mear, necesitaba una lámpara de mesa. Me di la paja de ir a la Estación Central a buscar una, BBB, pero sólo hallé BCYNTB [Buenas, CUMAS y no tan baratas], así que recorriendo, hallé una hueá para pendejos, led, que me costó 2.5 lucas, recargable y de un mono de moda en ese tiempo. ¿La pulenta? Se la compré de regalo de navidad a mi sobrina. CAGÓ.  



Quiero decir sólo una cosa: ES LA MEJOR COMPRA QUE HE HECHO EN TODA MI VIDA.







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