sábado, 24 de diciembre de 2016

PAJA







Se me acabaron las energías. 

No tengo ganas de seguir atrás de alguien, de nadie. 

Supongo que ya he hecho mucho para mantener situaciones y relaciones de todo tipo que finalmente nunca prosperan y ya tampoco me importa mucho. Me da paja que sea así, pero insisto, ya no tengo energías, ni ganas.

Hoy tuve un día buenísimo, debería estar realmente satisfecha[*], pero no. No me conmoví ni siquiera un poco a pesar de todos los maravillosos acontecimientos que transcurrieron durante al menos, la mitad del día. Quizás sea que volvió este dolor horrible en mi hombro y que toma toda la extremidad [que me tiene para la cagada], o quizás sea que ya nada me interesa. Yo creo que es una mezcla de ambos. Y me da más paja. 

Mañana es navidad y a mí me da igual. No tengo ganas de celebrar, ni comer, ni beber, ni nada. No he salido a ver regalos para nadie, ni me entusiasmo con la fecha. Tengo compromisos varios: me comprometí a ir donde mis papás y no iré; me comprometí con una amiga del trabajo y hoy le dije que ya no iría; puedo ir donde Rodio, pero no me motivo; me invitaron a Viña-Valpo y no me interesa salir de mis cuatro paredes; y aparece alguien que me invita a que pasemos la navidad juntos y que si quiero vaya su casa. Le digo que bueno, [porque ya lo habíamos hablado en algún momento hace pocas semanas y realmente quisiera pasar algún momento con él] y de repente me encuentro que nada está bien. 

Ahora, ¿qué he de hacer?

Qué paja como cada día me vuelvo más opaca, solitaria y muerta en vida. Siento que ya no tengo nada que hacer en esta vida culiá. 



[*]: Ya no siento felicidad, sólo siento momentos de satisfacción o mejor dicho, momentos de no sentirme tan mal. 






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