sábado 23 de julio de 2011

Para ti, querido


En la vida uno siempre se cruza con gente maravillosa, y tú eres una de ellas.

Me haces una falta increíble, te necesito tanto que a veces creo que nadie podrá cubrir tu lugar. Odio que ya no estés en este mundo maldito, porque desde que te fuiste no sé a quién recurrir cada vez que preciso del consejo, la compañía, el amor, las puteadas, el compromiso, las risas... todo lo que sólo contigo podía compartir sin asco, sin tiempo, sin vergüenzas, sin límites ni controles.

Te conocí el año 1993 llegando a fin de año, cuando me cambié a vivir frente a tu casa; me caíste tan mal cuando te vi la primera vez, con tu guitarra negra y tu canto infinito, que no hallé nada mejor que molestarte con la Cata sin piedad. Quería que me odiaras tanto como yo sentía que lo hacía, por el sólo gusto de molestarte. Te vi tan extraño, que no pretendía más que desaparecieras de mi vista. Pero como siempre, la vida es muy conchesumadre y me lanzó a tu mundo. Fue en una fiesta, en la casa de los "Flintstones"... no recuerdo muy bien, pero sí, no olvido que terminamos bailando toda la noche y bebiendo, conversando muertos de la risa, cantando como dementes, hasta que nos embriagamos de necesidad mutua. Desde aquel día, nunca nos separamos.

Ambos daríamos la P.A.A. y estudiamos juntos, tú querías ser profesor de música y estudiar en la UMCE. Nunca olvidaré ese fatal momento en que quedaste seleccionado entre los 10 primeros y tenías que rendir esa cagá de prueba especial, donde con tu humor negro y nefasto de siempre, agarraste pa'l hueveo a la comisión examinadora y te reprobaron, lamentándote siempre de tan garrafal error. Pero eso no te rindió y te preparaste nuevamente cambiando totalmente el rumbo a ser -como decías tú- "El Viejo Culiao de Castellano".

El verano de ese momento, fue uno de mis mejores veranos, nos levantábamos juntos y nos acostábamos juntos. Veíamos "Cuánto Vale el Show" para cagarnos de la risa de los concursantes, alabando a Lafourcade. Me intentaste enseñar a tocar guitarra, -hueá que fue imposible-, aprendí 3 notas y como las hueas... Leíamos como ratas de biblioteca, en mi pieza o en la tuya, tú a Cortázar y yo a Hesse o a Dostoievski y escuchábamos a los Beatles todo el día, buscando material inédito para que tú la sacaras en tu guitarra y cantáramos, dormíamos siestas interminables juntos y soñábamos todo lo que haríamos cuando tuvieramos dinero y fuéramos independientes.

Siempre salíamos y quedábamos como piojo, consiguiendo así que tus papás me detestaran por ser una mala influencia, echándome de tu casa y gritándome a la cara que tú eras enfermo y yo no tenía conciencia de tu enfermedad, mostrándome una caja llena de medicamentos que debías tomar sagradamente para mantenerte "sano". Ahí supe que erai enfermo al corazón, y que todo exceso podría ser más que fatal. Te acordai cómo lloré? Me sentí pésimo; una, porque no me contaste nunca, y dos, porque realmente era una hueona culiá de mierda a la que no le importó mucho, porque a ti tampoco te importaba mucho.

Fuiste tan mi partner, que buscamos una pega estival juntos, terminando en ese cuchitril asqueroso, ganando dos pesos y cagándonos de la risa cuando dimos la prueba; fuimos a avisar que no iríamos esos días por aquel motivo y el guardia llamó al que era nuestro jefe y le dijo que estábamos avisando que no trabajaríamos porque daríamos la prueba de las "actitudes". Nos reímos toda la tarde con esa hueá. Ahí conocimos al "retórica" que fue fuente inagotable de burlas en cualquier momento que se diera la oportunidad. No sé por qué, pero siempre me acuerdo del literato que mencionaba, y ahora no puedo recordarlo... Duramos dos semanas en esa basura de pega, pero fue tan divertida contigo que nunca la olvidaré.

No supe por qué nunca tuviste polola, pero yo agradecía eso, "eras mío". Eso lo grafica todo.

Sufrí cuando te fuiste a estudiar a Valparaíso, porque no te tenía cerca, aunque el sufrimiento no fue tan dramático, porque yo en la U tampoco tenía mucho tiempo, pero nunca estuvimos alejados. Fue sorpresa cuando me dijiste que estabas pololeando con una compañera y más sorpresa aún cuando me dijiste que estabas viviendo con ella.

Una vez perdimos el contacto y te fui a buscar un verano a tu casa, tu mamá me dijo que estabas en Valpo pero que te vendrías pronto a Santiago, ahí me enteré que tu papá había fallecido y que tu polola no querría que yo me juntara contigo. Llegaste a Santiago y me buscaste, fue nuestra primera vez de compartir como "adultos", tú en tu casa nueva con la Natalia, y yo, a punto de casarme. Ese día fue tan raro, después de acostarte embriagado, yo me quedé con la Naty, me dijo cosas que me hicieron sentir más extraña aún, ya que su conclusión fue: "Prefiero tenerte cerca y de amiga, que en contra y con miedo que él me deje por ti". Al otro día te obligué a decirme qué pasaba, y me regalaste "Rayuela" de Cortázar. Me dijiste "Tú eres 'La Maga', mi maga" y créeme que como dejé a los Beatles, nunca leí el libro por temor a saber. No era justo para nadie.

Cómo olvidar el contacto mongo que teníamos en ese tiempo! Nos llamábamos por teléfono, para ver programas "juntos" del Film&Arts y del ARTV, -Programas que te encantaban- para comentarlos después o de manera "online" al fono... O cuando me dijiste que mi forma particular de ser era como una mina de "Amigos", cosa que no entendí, porque nunca había visto la serie, así que cuando caí, te agarré pa'l hueveo un año y medio porque la hueá era "Friends" y no "Amigos"... morí cuando me dijiste: "Bueno, yo a la hueá le digo como se me para la raja, y si no te gusta, ándate a la chucha". Desde ahí comencé a ver la serie y te odié. Me intentabas explicar que era por lo desubicada y poco apegada, no por lo hueona. Já! Pero yo no te pescaba para que te sintieras mal.

Cuando te invité a mi matrimonio nos juntamos y nos fuimos a un barsucho de mala muerte a beber piscolas, me confesaste que me amabas desde siempre. Me pediste llorando que no me casara, que así nunca más podríamos ser "nosotros", lloramos juntos. Y no diré más respecto a ese momento, no es necesario. Fuiste a mi matrimonio con ella, y nunca me enviaste el regalo por no sé qué asunto. Llegaste a mi fiesta con el regalo en la maleta de tu auto y me dijiste: "Cuando quieras vamos a buscarlo", nunca lo hicimos y no sé realmente que pasó con esas pinturas que me habías comprado para colgar en mis paredes. Siempre las extraño, deberían estar conmigo. Eran para mí.

Celebramos cuando me informaste que serías padre y quedamos como zanja. A pesar de todo, estabas contento, así que había que celebrar. Te habías separado de la Naty, y tu vida era un caos. Odiabas ser profesor de "pendejas ignorantes" y lo único que te hacía feliz era escribir. Nació la Isa, y celebramos otra vez... nuevamente quedamos borrachos como zanja y nuevamente nos separamos... La última vez que te vi, nos juntamos en tu casa con la Naty y la Isa que tenía como 8 meses, las fuimos a dejar a su casa y después nos fuimos a beber a la tuya hasta el otro día. Nos despedimos sencillamente, y no nos vimos más.

Esa tarde, tarde de mierda, después de un año aproximadamente, cuando me llamó la chica, mi vida se desmoronó. Habías muerto en un accidente automovilístico horrible en tu camioneta, junto a tu nueva novia, momentos después de haber dejado a tu pequeñita hija con su madre. Lloré en el baño de mi trabajo, mucho, pero no fui valiente en dejar todo tirado e ir cara de raja a estar contigo por última vez. Nunca me perdonaré no haber ido a tu funeral, y aún no concibo el no haber hecho nada por ir a visitarte a tu lugar de descanso...

Amado amigo, de ti me quedan tantos recuerdos... tantas cosas! Y lo único físico que tengo de ti es tu libro de poemas, Rayuela, un par de fotos en mi matrimonio y una foto carné que me regalaste cuando nos conocimos... el resto, es todo lo importante; los recuerdos, la experiencia, el aprendizaje que dejaste en mí. A veces sueño contigo, y despierto llorando, otras veces me lamento de ser una hija de puta y no ir a verte, no sé por qué... Y así han pasado ¿5? ¿6? años?

Miguel Ángel Cáceres Ferrada, mi adorado Angelo, te extraño como no imaginas.

Oh mi dios! Este mundo, mi mundo, nunca jamás será igual sin ti.

Esta es mi deuda contigo, mi pobre homenaje, mi descargo barato a tu ausencia, adorado amigo.

Ya nos encontraremos. Lo sé, no puede ser de otra manera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

_Amiga cuando quieras podemos ir a verlo...
me emocione al leer esta webà...
a pesar de parecer tan ruda y loca...no lo estas tanto.
chika.

Magistral dijo...

Tú más que nadie sabe el amor incondicional y la amistad gigante que tuve con Angelo.

Los conocí juntos, en esa bendita época de felicidad infinita.

Gracias amiga.

Te amo.