miércoles 22 de junio de 2011

YO, MIS AMORES Y ODIOS




Es tan fácil reconocerme, es tan simple saber el por qué soy así y el cómo vivo mi vida, que esto quizás sea innecesario, pero como le prometí a una amiga, lo haré. Siempre he querido hacerlo y por un tema de abrir mi humanidad al escrutinio público, me negaba a expresarlo. Me gusta ser una incógnita a medias, una expectativa dentro de los que no me conocen, una incertidumbre.

De niña soñaba con ser grande para ser libre. Mi madre, una mujer excesivamente estricta, me tenía sumamente reprimida. No tenía derecho a decidir nada por mí que pudiese invadir, por ejemplo, mi cuerpo. Nunca pude decidir por un corte de pelo, o la ropa que ponerme. Ella decidió que lo mejor que podía hacer por mí para no involucrar afectos ni tonteras del estilo, era el cambiarme cada dos años de colegio, porque "así no me acostumbraría a depender de nadie". Tenía horarios militares y cero libertad. Me obligaba a leer un libro a la semana y a hacer cursos de todo un cuanto hay. Después me sentía vacía sin esas cosas que detestaba hacer obligatoriamente, y las exigía. La fuerza de la costumbre, me imagino.

Siempre fui avanzada a mi edad; A punta de cachetazos, aprendí a leer y a escribir a los 4 años. En el Jardín Infantil se dieron de cuenta de eso, porque las tías hablaban de una compañerita que se llamaba Gloria, y yo, en vez de pintar hueás, me dediqué a escribir "Gloria" con los lápices de cera de colores; ese es un recuerdo que tengo vívido en mi mente. Sabía sumar, restar, multiplicar y dividir cuando estaba en primero básico, y eso me trajo más problemas que beneficios. Aprendí lo que era el Tuétano, el bacilo de Koch, la estructura pícnica, la raíz cuadrada, y un montón de hueás extrañas, a los ¿6? años, pero, leía la palabra sexo y no tenía idea qué significaba, así que en vano intenté buscar su significado, hasta que mi madre "didácticamente" me explicó a los 8 años TODO lo que involucraba el sexo, y sus consecuencias. Me volví adicta a hacer crucigramas a los mismos 8 años -costumbre que sigue hasta hoy- y descubrí que mi pupila con la luz se abría y cerraba con más demora que el efecto violento de la luz.

Cuando niña, no era del gusto de los niños, y era más bien solitaria. Todos me evitaban porque me encontraban rara. Nunca me invitaban a los cumpleaños de los compañeritos y cuando lo hacían, era porque sus padres los obligaban -aunque daba lo mismo, ya que mi mamá no me dejaba ir, porque para desconfiada, gana-. Sufrí mucho por eso, así que en mi infinita capacidad de sortear las taras, me propuse ser amistosa y dejar de ser autista. Desde ese momento, perdí la vergüenza, y soy la persona más amistosa del mundo.

Nunca me ha costado estudiar, pero las matemáticas son la gran piedra de tope en mi vida. Lamentablemente, cuando estaba en septimo básico y las matemáticas mutan -o mutaban-, tuve el primer accidente en la rodilla bastarda que me ha hecho la vida imposible. Estuve 4 meses con licencia sin poder moverme de mi cama, enyesada, inmóvil, cosa que no fue nada de positivo para mí, ya que no tuve la naturalidad de aprendizaje con ellas, y se me hizo un infierno hasta el día de hoy. Pero las amo. Son un mundo único y realmente atractivo.

Siempre he amado el mar, y en él aprendí a nadar. Odio acampar, y las incomodidades. Amo caminar, puedo caminar kilómetros sin cansarme, sin quejarme, y disfruto como nada me hace disfrutar en la vida. Prometí y juré que nunca iba a fumar, y caí en el vicio a los 18 años. Si pudiera dejarlo lo haría, e incluso, pagaría por ello.

Cuando niña fui NIÑA, jugaba, veía monitos, soñaba con ser cantante, me enamoré de Madonna -amor que perdí hace muy poco- y me enamoré perdidamente de Soda Stereo, amor que dura hasta hoy y durará hasta que muera. De igual manera aprendí que la música romántica en español no sería lo mío, y aunque intenté sentir el gusto por Luis Miguel, es el cantante que más aborrezco en mi vida.

Siempre he sido enamoradiza, me entusiasmo fácil. Soñaba el día que un alguien me besara y fue un tanto desesperante esperar hasta los 14 años. Mi primer beso fue horrible y con el tipo menos indicado. Me paralicé y fue una experiencia nefasta. En ese momento me propuse ser la mejor besadora, y "pagué" para que me enseñaran. Ahora creo que no lo hago tan mal. He sufrido mucho por el amor, y he pasado momentos de infinita felicidad con él. Un día me di cuenta que no quería ser "una mina más" en la historia del amor, y me volví penca. Desaté ira en mis "amores" y los hice sufrir; obviamente he recibido mi dosis de vuelta, y no ha sido nada de grato. No soy de exigir nada; no manifiesto celos, no amarro a nadie, no pido convencionalismos. Juego, pero si no me retribuyen, escapo. Un error terrible. Soy ultra segura, no temo, doy libertad absoluta... si alguien está conmigo, es por algo, no? Ese es otro de los factores que juega en mi contra; insegurizo. Tonteras... Deberían agradecerme. Soy de lo más fiel, y aunque me encanta hacer creer que soy una maraca, a mis años de experiencia, no me he acostado con muchos.

Perdí la virginidad conmigo. -No pregunte- Y la primera vez que me acosté, -literalmente- con alguien, fue a los 16 años con Esteban U., el gran amor que tuve hasta que conocí a mi ex marido. Ambos técnicamente éramos vírgenes, y fue bien fome. Ni con el tiempo mejoró. No he tenido muchos pololos, pero sí montón de amores, gente que ha contribuido en mi esencia, y gente que ha sido un cacho, me ha traido problemas, y ni siquiera me acuerdo de sus nombres.

Nunca llevé ni presenté a nadie en mi casa, logrando que mi madre me sentara en una silla y preguntara llorando si yo era lesbiana. No, no lo soy, pero nadie merece entrar en mi mundo. Me complica. La tranquilidad llegó cuando fue preciso, Juan Pablo consiguió lo que ninguno. Me embarqué a la adultez muy joven, me enamoré como nunca de él a los 20 y me lancé a la mejor experiencia de mi vida. A los 21 años decidí ser "dos" -o uno solo- y han sido los momentos de mayor felicidad en mi vida. Supe lo que era el buen sexo, los mejores orgasmos de mi existencia, el amor incondicional, la necesidad de otro, el compartir tu vida, tus alegrías, logros, miedos, penas, amanecer con un otro que no es de tu sangre, y sentir la más absoluta tranquilidad de tenerlo al lado y no sentir invasión ni molestia por todo eso.

Detesto hablar de mi vida con gente que no conozco -o conozco nada-, y que me pregunten cosas innecesarias; a eso siempre responderé alguna idotez, o esquivaré la respuesta:

"Qué hacís por la vida?"

"Qué te gusta?"

"Por qué no tenís hijos? No podís?"

"Por qué te separaste?"

ETC.

Preguntas que no vienen al caso, y no me gusta responder tampoco. Claramente, si usted me lee, es porque me sigue y algo me conoce, así que ya debería tener una idea.

Odio con mi alma lo ordinario, las manadas, las ovejas, el pensamiento común; las masas... otro grave problema. Amo incondicionalmente a la gente inteligente, pero últimamente me he cuestionado eso, a veces creo que es mejor rodearse de gente común y más bien tonta, para no lidiar ni desgastarse en debates estériles y luchas de poder con juegos donde el que pierde, es sencillamente porque cede.

Soy amiga de mis amigos, y puedo ser capaz de dejar todo de lado por ellos, incluso a mi pareja. Uno de los amores más importante en mi vida es el amor a mis amigos, y es por ellos por los que sufro amor fulminante. Me enamoro más fácil de amigos que de un hombre. De hecho, he sufrido más por amistades que por amor... Tampoco tengo incondicionalidad con mi familia, algo que todo el mundo me cuestiona. No explicaré más porque no viene al caso, pero por ejemplo, veo a mis padres 3 ó 4 veces al año -con suerte-, y no me desespera.

Aprendí a decir no cuando debo decir no, y nunca me he ganado el odio de la gente. Asunto que al día de hoy me ha sido un arma imprescindible. No me siento comprometida con nadie a quien no le deba compromiso, y eso me da un poco más de libertad sin remordimientos. Odio las responsabilidades, el trabajo, la cocina, las labores domésticas, el día, la luz. Odio con mi vida que no me respondan rápido en cosas que pueden ser "automáticas" como los chats o mails; detesto el metro, los mariscos, los flaites, la gente hedionda, los víctimas, las minas predecibles, los que juran que el amor les hace la vida, los intelectuales de Google, los comunistas recios, los intransigentes, los pseudo psicoanalistas, los seres lanzados, los mentirosos, los que niegan su esencia resentida -y se ofenden por eso-, la gente trabajólica, los que siempre esperan algo a cambio, a los cobradores de sentimientos, tanto o más que a los bichos que más repulsión les tengo, como las moscas y las garrapatas. He vomitado por su culpa, y me descomponen el puto día.

Si existe algo de lo que dependo, es del Mentholatum; sepa que odio que me pidan y le "metan" el dedo. Tampoco pido plata prestá, me carga al igual que me pidan. Si usted me pide plata, no se asuste si le digo que NO.

Soy una mujer grosera. Amo putear, como amo ver películas, flojear, ver tele.

Soy feliz con mi naturaleza, de hecho, me considero pulenta. A pesar de todo, tengo penas como cualquiera, y lo he pasado bastante mal. Hay momentos en mi vida en que he querido morir y desaparecer, pero recuerdo todo lo regio que lo he pasado en mi existencia, y todo lo estupendo que pasaré, que inevitablemente se me ilumina el rostro. Recuerdo mis viajes, mis fiestones, el amor que siento por personas imprescindibles en mi vida, y el amor asqueroso que tengo por un ser humano, además de los animales, -sobre todo los míos-, el descaro inherente que me envuelve, mi personalidad especial, la entretenida persona que soy, lo inolvidable que puedo llegar a ser para la gente cercana, lo simple y poco exigente que soy con todos,

Tengo sueños, anhelos, ganas. Busco como cualquiera la felicidad, así que despreocúpese, ya que si está en mis manos, se la otorgaré.

Sea feliz. Lo merece, porque si es parte de mi vida, significa que es la mejor hueá que pude encontrar, y por lo mismo espero que consiga lo que busca. No se lastime, no merece la pena. Si no gusta, es su problema. Yo no puedo hacer nada. Pero le aseguro que si depende de mí, haré hasta lo imposible para que lo logre. Pero sabe que es lo bueno? Que lamentablemente para usted, se tropezó conmigo, y por cierto no me puede evitar. Aunque lo quiera.

Entréguese y Disfrute.

No sea un ser huevón.




2 comentarios:

Clis Del Sol dijo...

Me dejaste corta... sin palabras, chupá! pa' entro! etc... es rico conocer a la gente más desde lo propio que se conoce... en el fondo nada te sorprende, pero si te hace entender muchas cosas.

Hay muchas cosas que me reflejan, debe ser la volá de los Acuarios bichos raros! entregados, desordenados y confiados...

Besitos.
Me quedé gratamente sorprendida!

Sebastian dijo...

Es cuatico leer el resumen de la vida de alguién, creo que yo no podría hacerlo. Hay que tener pelotas (u ovarios) para hacerlo en un blog. Por cierto, hay algunos aspectos que quizas no son tan raros (como el apego a la familia, yo tampoco veo a mis viejos casi nunca).

Saludos