
Estaba en mi casa acostada plácidamente, cuando tocaron el citófono. Pregunté quién era, y me dieron un nombre conocido. Escuché su voz, muy familiar a mis oídos y abrí sin mayor preocupación. Al abrir la puerta, asomó el rostro cubierto de un hombre, pero no alcancé a reaccionar. Me tomó por sorpresa y me tiró al suelo.
Sin siquiera tener un poquito de compasión, me dijo que me iba a dejar en pelota y me iba a matar, que me lo merecía por ser "yo", éste individuo me quitó todo. Yo intentaba hablarle y de su boca, salían las palabras más terribles con la finalidad de hacerme callar y dejarme muda en dolor. Como quería salvar mi vida, yo pedía perdón, desesperada! Este delincuente me hirió con su cuchilla. Me laceró el cuerpo y me hundió la daga al centro del corazón. Casi muero.
Supliqué para que no me hicieran nada; "Llévate todo, pero por favor no me mates!". Al ladrón no le importó ni huea.
Cogió todo lo que pudo preparando su cobarde huida. Mientras tanto yo, desangrándome e implorando por ayuda. Por su ayuda...
El ladrón, al escuchar mis ruegos, me miró y me gritó:
"Qué me importa que te murai, maraca! Te apuesto que muchos estarán felices de saber que alguien te hizo pico. Lo doy firmado!"
Le pregunté por qué me hacía eso, si yo no lo merecía.
Se quedó callado mirándome con lástima y se fue.
No sé qué pasó después, pero estaba bien. Abrí los ojos y no estaba ni en una clínica, ni herida, ni con dolor físicamente hablando, ni tampoco me faltaba nada a simple vista. Fue sumamente tranquilizador. Pero algo pasó. La angustia era potente. Recordaba todo aquello, y lo único que pude hacer fue llorar. Lloré buena parte del día y prácticamente toda la noche. [De manera desgarradora y como no lo hacía hace mucho tiempo.]
De repente, empecé a buscar mi tranquilidad, y no la encontré; intenté sentir mis latidos del corazón, y tampoco los sentí; me asusté tanto que nuevamente caí en el llanto...
ME ROBARON!-Pensé a gritos, pero era imposible, si todo lo mío estaba ahí. Las cosas espirituales o de carácter orgánico, no te las pueden robar. "Si me las roban, debería estar muerta!". Quizás estoy loca, seguía dándole sentido a todo lo que había pasado.-
Invoqué a la tranquilidad de mi alma, y no hubo caso. Me la robaron. Me quitaron el alma y me mataron con eso. Qué crueldad más grande!
ME ROBARON!- Volví a gritarlo en mi mente.-
Pero el ladrón fue súper astuto, se aseguró de dejarme el seso y las lágrimas. Qué bien!
Finalmente, este ratero me hizo tremendo favor. Se llevó todo lo que me sobraba y me hacía la mina más imbécil del mundo. Muchas gracias señor ladrón, quédese con mis hueás; mis emociones, mis sentimientos, mi alma, mis dolores, mi amor, mi vida... Lo hizo increíblemente bien. Disfrute su botín y sepa que me hizo cagar, me dejó como cuerpo en pena y eso lo debe tener demasiado contento. Ojalá nunca le roben a usted, así, de forma tan artera, y menos alguien que le hubiese regalado todo eso y más, sencillamente por ser usted y mantener la maravillosa esencia de su vida.
Ahí recién me di cuenta que todo no fue un sueño y que sí, estoy muertísima y respirando...




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